lunes, 5 de diciembre de 2011

Y AHORA…RECORREREMOS LA LITERATURA ESPAÑOLA…

Para poder ser profesores competentes, lo primero que debemos saber hacer, es, situarnos en el tiempo  y en el espacio, y conocer los rasgos generales de la literatura en diferentes épocas y conocer cuáles son las obras que han marcado un antes y un después en nuestra historia.

Será imprescindible que tengamos la capacidad de discernir entre lo que puede ser adecuado para nuestros alumnos, según sus gustos y momento evolutivo en el que se encuentren, y lo que no lo es. Para ello voy a proponer una serie de actividades según la época que trabajemos con los niños.

La literatura no es algo estático sino todo lo contrario, está en continuo cambio y evolución, por lo que no debemos tener miedo a jugar, cambiar, y adaptarla según las necesidades y demandas de nuestros alumnos en un momento determinado.

Comenzaremos nuestro recorrido literario por el principio, es decir, la Edad Media.

La Edad Media comienza en Europa en el siglo IX, sin embargo, no llegará a España hasta un siglo después (entre los siglos X y XI).

Como rasgos fundamentales de esta época, que afectarán directamente a la literatura, además de otras artes (arquitectura, música, pintura, etc.), destacar que la sociedad tenía un pensamiento profundamente teocentrista y se trataba de una sociedad feudal.  La literatura que surge tiene como autor el pueblo, es decir, una literatura popular. Los escritos no se firmaban, por lo que eran anónimos y se transmitían de generación en generación (romances, cuentos populares…). Es evidente que la literatura es un reflejo de los gustos y de la vida de la sociedad, y por tanto lo que predominará en esta época será la literatura heroica.

En la Edad Media la escritura estaba reservada al clero; estos eran quienes escribían y copiaban en los monasterios. La influencia de la Iglesia era muy grande en la sociedad y esto se verá claramente reflejado en toda la literatura.

A partir esta época se comienza a escribir en castellano, y las primeras manifestaciones son las Jarchas. Quienes se encargaban de la transmisión de la literatura de la época eran los juglares. Su misión era ir de pueblo en pueblo recitando romances y cuentos populares. Entre toda la literatura que recitaban, el Cantar del Mío Cid, es sin duda la de mayor importancia.

Respecto a la poesía, surgen los primeros poetas de nombre conocido, ya que como he señalado con anterioridad, la mayoría de la literatura hasta el momento era anónima. Estos son: Juan Ruiz (Arcipreste de Hita) cuya obra cumbre fue “El Libro del Buen Amor” y  Gonzalo de Berceo.
Siguiendo la tendencia de la poesía, comenzará a surgir tímidamente algún autor que firma su obra en prosa, como fue Don Juan Manuel, cuya obra maestra tituló: El Conde de Lucanor.

Estos autores realmente serán la excepción en la época ya que la mayoría de la literatura de esta época nunca fue firmada.

Con nuestros futuros alumnos podríamos leer algún fragmento que resulte fácil de entender del “Cantar del Mío Cid”, en la que los caballeros, los reyes, campesinos están presentes continuamente y que puede resultar un tema interesante, según cómo les planteásemos las actividades.  Es importante hacer una animación a la lectura previamente, ponerles en contexto, y que el fragmento seleccionado sea breve y compresible para niños pequeños. Será necesario que comprendan el sentido de la actividad y no obligarles a leer “porque sí” un trocito del “Cantar”. Explicarles que es un ejemplo para que conozcan cómo se escribía antes; proponerles actividades de escritura  “antigua”; escribir bajo un seudónimo que se inventen; aprender a recitar; disfrazarse según la época que están trabajando, etc. Es decir, siempre buscar la máxima diversión y aprender a través del juego, para que se sientan motivados y aprendan de forma significativa.

Tras la Edad Media surge un movimiento muy interesante desde el punto de vista de introducción en el aula de primaria: El Renacimiento.

La sociedad sufre un cambio significativo que como siempre afectará a las manifestaciones artísticas, es decir, a la literatura entre otras. Surge la “burguesía” como nueva clase media, pero que posee un nivel cultural alto. El cambio respecto a la religión es radical. Se pasa del Teocentrismo al Antropocentrismo; es decir, el hombre será el centro de todo.

El tema que interesará a la sociedad, lejos de ser aspectos banales de caballeros y vasallos, consistirá  en el “renacer” de la fascinante y grandiosa Cultura Clásica. Por tanto, la naturaleza, la mitología y el amor, serán los temas más demandados.

Se pierde la tendencia del anonimato, lo que nos permite conocer una gran lista de importantes autores renacentistas: en prosa destaca Fernando de Rojas con “La Celestina”; Miguel Cervantes,  con “EL Quijote” (obra de transición con el siguiente movimiento que surgirá: el Barroco). En poesía, destacan Jorge Manrique con “Cartas a la muerte de su madre”; Garcilaso de la Vega; Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.

En esta época encontramos una obra fundamental de nuestra literatura de carácter anónimo: El Lazarillo de Tormes, que será pionera en un tipo de novela, que denominamos “novela picaresca”.

La ventaja de este siglo además de la temática que predomina, es la sencillez de los recursos literarios y el legado de obras archiconocidas que nos ha dejado, por lo que encontraremos multitud de herramientas y materiales para llevar estas obras al aula de una forma divertida y amena. (webquest, películas, adaptaciones de libros…)

(Para segundo y tercer ciclo):http://www.quijote.tv/index.htm
Si el Renacimiento es una época en la que las reglas aristotélicas rigen toda la literatura, el siguiente movimiento romperá de lleno con estas y se regirá por la libertad absoluta. Nace en el siglo XVI. La sociedad toma como referencia de vida el famoso dicho, “Carpe Diem”, lo que se verá profundamente reflejado en toda la literatura que se genera en esta época. Quevedo fue un claro ejemplo de autor barroco.

La simplicidad formal que caracterizaba el Renacimiento termina de forma radical en el siglo XVII con la entrada del Barroco. Se distinguen dos corrientes: el Conceptismo (basa su forma en las paradojas, la antítesis…) y el Culteranismo (emplea multitud de metáforas, adjetivaciones, el hipérbaton, complicando su estructura formal excesivamente).

De cara a nuestra posible aplicación en el aula, nos interesa especialmente de este movimiento un tipo de literatura que surge en lo que se denominó “Corrales de Comedia”. Sus características son estrictamente barrocas en cuanto a forma y estructura, sin embargo, es en la presentación, donde encontramos la diferencia. Era la forma de entretenimiento del siglo XVII.  La sociedad se reunía, no importaba ni la clase social, ni el sexo, ni la edad. Era algo novedoso: el mayor “show” de la época, que rompía la monotonía de la vida del día a día.

Y… ¿por qué es importante esto para la aplicación en el aula? Bajo mi punto de vista es una oportunidad divertida, amena y novedosa de trabajar, la difícil y “retorcida” literatura barroca. ¿Cómo? Creando un “Corral de Comedia”. En primer lugar sería importante contarles qué es un Corral de Comedia y ponerles en contexto. Una vez que los niños tiene una idea de qué era esto, les propondremos leer un fragmento, con la ayuda de un adulto, de algunos de los autores más importantes del Barroco (Góngora, Quevedo, Lope de Vega…). Buscarán entre todos características de esos textos respecto a los que ellos conocen. Una vez que hayan recopilado las características en grupos de cuatro o cinco deberán crear un pequeño texto sobre la sociedad del siglo XXI intentado aplicar las características que han encontrado. Para cerrar la actividad recitarán en su “Corral de Comedia” frente a la “sociedad” (resto de compañeros de clase) por grupos la “literatura” que han creado. De esta forma aprenderán cómo es la literatura barroca de una forma entretenida y que les puede motivar mucho. Considero que es una actividad adecuada para el último ciclo de primaria.
En el siglo XVIII se instaura un nuevo movimiento que rompe con lo anterior y se basa en la RAZÓN: el Neoclasicismo. La religión pasa a segundo plano ya que es desplazada por la fuerza de la ciencia. Este pensamiento inundará la literatura. Se sobrepondrá por encima de la sensibilidad, las emociones, la imaginación… Se trata por tanto de un movimiento aristotélico que como tal busca un retorno a los clásicos grecolatinos.

El ensayo junto a la crítica son las producciones literarias característica del Neoclasicismo en prosa. El teatro también refleja las nuevas ideas de la sociedad.

Dentro de la literatura neoclásica surgen las fábulas. A través de animales se ofrecen consejos y enseñanzas al lector. Quizás sea este tipo de literatura la más adecuada o sencilla para presentar a los niños, como era la literatura del Neoclasicismo. A los más pequeños, podríamos contarles una fábula como “La Cigarra y la hormiga” y que ellos buscasen cuáles son las enseñanzas a través de un juego de “preguntas y respuestas” y los más mayores, podrían leer varias fábulas y averiguar que enseñanzas propone el autor y entre todos debatirlas en el aula.  Para hacer más entretenida y dinámica la actividad, podríamos visualizar videos en “youtube” de varias fabulas. Es rápido y sencillo y sin duda enriquece la actividad, pues aporta la motivación necesaria para que los niños aprendan con alegría y emoción:









Tras el Neoclasicismo poco a poco se va pasando a otro movimiento que poco tiene que ver con el anterior: El Romanticismo. La pasión, la emoción, la intensidad recobran fuerza. Las obras abandonan esa perfección neoclásica para volverse más pasionales y profundas. Los sentimientos de insatisfacción con el mundo, de incomprensión, de sufrimiento inundan al autor. Un claro ejemplo de esta personalidad romántica fue Larra.

Es un movimiento que encaja a la perfección con la adolescencia, pues estos sentimientos de incomprensión, de pasión, de dolor, son característicos de este momento evolutivo, y por tanto, en el aula de educación primaria, no resulta una literatura fácil de introducir, no siendo así en la etapa de educación secundaria. No obstante, un tema muy recurrente en el Renacimiento es el honor, que aparece perfectamente reflejado en la obra “Don Juan Tenorio” de José Zorrilla. Si viésemos la necesidad de que nuestros alumnos conociesen un poco cómo es la literatura romántica, el enfoque más sencillo y adecuado es, a través de este último tema, que suele gustar e interesar a los niños. Mi propuesta es la siguiente: para comenzar es importante contarles la historia de Don Juan y que comprendan el personaje. Habría que escoger un fragmento original del libro en el que se viese reflejado cómo escribían, qué recursos literarios empleaban y que además describiese cómo era Don Juan Tenorio. Una vez situados en el siglo XIX, en pleno el Renacimiento y tener una ligera idea sobre cómo vivía la sociedad, qué les gustaba, qué hacían, etc., les propondremos conocer más de cerca este maravilloso siglo,  ¡a través de una excursión!  No hay nada que les guste más y que les motive. En la Comunidad de Madrid hay propuestas culturales muy interesantes como la siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=niDYEkBT-bQ&feature=fvsr
Pero, evidentemente, nosotros, los maestros, también podemos organizar algo similar.
Tras el Romanticismo, a raíz de los movimientos revolucionarios obreros, surge una nueva corriente que se denominó: Realismo.

Como su nombre indica, consiste en una reproducción exacta de la realidad. Esto permite que podamos conocer cómo era con exactitud la sociedad de finales del siglo XIX. A menudo los autores incluían diálogos y formas de expresión coloquiales, que provocaban un acercamiento con el lector, de tal manera que intentaban influir en su opinión.

Para reflejar de manera casi exacta la realidad, era necesario realizar grandes y detalladas descripciones. Ejemplos claros de la literatura realista son: Leopoldo Alas “Clarín” y su obra “La Regenta”; Benito Pérez Galdós con “Fortunata y Jacinta”, entre otros muchos.

La literatura perteneciente a esta época no es fácil de comprender pero, sin embargo, podríamos adaptar partes de estas maravillosas obras, haciéndolas más sencillas y cercanas a los niños, o, buscar buenas adaptaciones. Evidentemente mi propuesta no es mandar que los niños lean una adaptación de “La Regenta”, pero sí veo adecuado, entregarles un breve fragmento adaptado para que pudiesen apreciar lo que es una buena descripción. Personalmente introduciría esta literatura cuando se comenzase a trabajar la descripción en primaria. Propondría que a través de la lectura del fragmento, los niños dibujasen lo que este describe y que expusieran el por qué de cada detalle de su dibujo. Entendiendo qué es una descripción, les pediría que realizasen una del pueblo, urbanización o ciudad en la que viven, de una manera similar a la que Leopoldo Alas “Clarín” escribió sobre “Vetusta”. 
A principios del siglo XX llega el Vanguardismo, época de los “-ismos” por la cantidad de movimientos que surgen, cuya terminación es “-ismo” (Dadaísmo, Modernismo…). Supone un regreso a las ideas platónicas y una repulsa a todo lo cotidiano.

Se buscará la belleza por encima de todo, a través de la exploración de todas las posibilidades que ofrece el lenguaje.

Surge una necesidad de renovación temática y recurren de nuevo a la mitología, al mundo interior y a la belleza sensorial.

Autores representativos de este movimiento son: Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Valle- Inclán, entre otros.

Un ejemplo de buena aplicación de la literatura vanguardista en el aula de primaria, es la actividad que hemos propuesto, con motivo de las jornadas culturales de nuestra universidad, que presentaré en la siguiente entrada al blog. 

La Generación del 98 surge simultáneamente al Vanguardismo. Es un movimiento que está encabezado por un conjunto de excelentes autores profundamente influenciados por la pérdida de las colonias y que reflejará en su literatura preocupaciones de tipo existencial. El estilo empleado es sobrio, olvida los detalles propios del Realismo, para dar una impresión fugaz.

El problema que encuentro para mostrar a los niños La Generación del 98 reside en que los temas que tratan son difíciles de entender, pues son existenciales. Quizás Antonio Machado a través de su poesía sea quien más se pueda acercar al gusto de los niños.  Aunque sea a través de breves pinceladas, a los niños hay que mostrarles toda la literatura siguiendo su evolución. Veo oportuno plantear la lectura de una serie de poesías de este autor. En grupos de cuatro o cinco pueden trabajar una poesía. En primer lugar la deben leer con detenimiento y comprender. El profesor se irá pasando por los grupos y estos le explicarán que han entendido y si considera necesario ayudar en la comprensión, a través de preguntas buscará que los niños den con claves que puedan cambiar lo que han entendido,  pero nunca tomarlo como un error, pues un poema se interpreta y se siente según la edad y el grado de comprensión lectora, de una manera u otra. El poema será dividido de la forma más equitativa posible entre los miembros del grupo. Escribirán el fragmento que les corresponde y lo memorizarán. Durante una semana ensayarán de forma individual y grupal para exponerlo delante de sus compañeros hilando unos fragmentos con otros. Esta página puede ser muy útil: http://www.elhuevodechocolate.com/poesias/poesia4.htm



En nuestro recorrido por la evolución de la literatura no podía faltar La Generación del 27.  Se trata de un grupo de jóvenes escritores que surge tras la celebración del tercer centenario de la muerte de Góngora.
Las características principales de su literatura son las siguientes: libertad de estilo, no rompe con movimientos anteriores, continúa una preocupación por temas existenciales y buscan embellecer el lenguaje para expresar sus preocupaciones.

Hay multitud de actividades que podemos hacer con los niños para mostrarles cómo fue esta fantástica generación de autores. Como hemos trabajado mucho la poesía y la prosa, en este caso para variar y enriquecer a los niños, podemos plantearles actividades que tengan que ver con el teatro.  Por ejemplo, la representación de una obra de Federico García Lorca. Hay buenas adaptaciones que podemos utilizar para que los niños comprendan la obra: 
Este “generación” finaliza con el inicio de la guerra. Tras esta, comienza un movimiento literario que recibe el nombre de “Literatura de Postguerra”. Es una literatura marcada por el horror de la guerra, la angustia y el desarraigo.  A partir de los años cincuenta surge la crítica social que denuncia las injusticias sociales y la opresión a la que se ven sometidos. En los años sesenta poco a poco se regresa al realismo social y hacia los años setenta vuelve, con la llegada de turismo y extranjeros, lo clásico.

Para llevar este tipo de literatura al aula considero fundamental que los niños razonen cómo se sentirían después de una guerra y que lo expresasen, tras reflexionar, en una hoja. Cuando lo tuviesen escrito, les sugeriría que lo explicasen y entre todos, utilizando los conocimientos previos, buscar cómo podría por tanto ser esta literatura. Para que conocieran cómo escribía la gente en esta época, les leería un fragmento de la obra “Los soldados lloran por la noche” de Ana María Matute. 
Para finalizar con mi reflexión sobre, cómo, de  forma organizada, ir mostrando la literatura a los niños y que esto no sea un verdadero suplicio para ellos, sino una tarea agradable y divertida, considero necesario hacer alusión a una duda que en ocasiones nos planteamos, es decir, ¿cómo les mostramos la literatura, de forma original o adaptada para ellos?.

En el currículo de primaria no aparece como tal que debamos trabajar la literatura española. Sin embargo, considero importante que los niños descubran desde pequeños nuestra maravillosa y rica literatura. Esto no debe ser un trabajo horroroso, duro y arduo, sino por el contrario, algo que les motive y entusiasme. La clave está en cómo les planteamos las cosas.

En primer lugar el profesor ha de seleccionar minuciosamente qué fragmentos, qué poesías y qué obras teatrales, va a trabajar. Es fundamental tener todo muy bien organizado e ir adaptando el material según vayamos conociendo los gustos e inquietudes de nuestros alumnos.

Para despejar la duda de cómo les mostramos la literatura, personalmente optaría por adaptaciones buenas que dejaran ver cómo se escribía en la época y que no distorsionasen mucho las historias, aunque en momentos puntuales sí me parece importante mostrarles el formato original, para analizar y poder ver con más precisión detalles de las obras. Si no encontrásemos adaptaciones de los fragmentos que queremos trabajar, nosotros mismos podríamos hacerlas.

Pero considero que una adaptación en un momento puntual es necesaria, ya sea en forma de resumen, de cambio de castellano antiguo a castellano actual, simplificar la forma. Cada adaptación responde a las exigencias de lo que pretendamos trabajar en un momento puntual y en función a esto, escogeremos unas u otras.








martes, 15 de noviembre de 2011

Y AHORA… ¡LO LLEVAMOS A LA PRÁCTICA!:

Aprender cosas de forma teórica es fundamental, pero, ¿para qué es tan importante?, pues evidentemente, para llevarlo a la práctica.
Ya es hora de enfrentarnos a la realidad y tener que seleccionar un libro entre los millones que hay y, no me refiero a escogerlo al “tun-tun”, sino atendiendo a todos los conocimientos que hemos ido aprendiendo durante este curso, además de sumar, como es lógico, nuestros conocimientos previos.
Si algo me ha quedado claro es que escoger un libro no es tarea fácil. Han sido muchos días de búsqueda e indecisión que finalmente han culminado con la selección de un libro, que personalmente, siempre he considerado maravilloso: “Mateo y los Reyes Magos”.
Me lo regalaron con apenas cinco años y según mis padres, me apasionaba abrirlo y mirar las ilustraciones cuando se acercaban las Navidades.  Con ocho años ya lo leía, aunque realmente me quedaba con los aspectos más generales y no comprendía tanto la historia del protagonista. Con doce años ya sí era capaz de comprenderlo con todo detalle y me encantaba leerlo, a pesar de conocer bien la historia, cuando se acercaba el día de Reyes.
Considero necesario realizar un breve resumen sobre el libro, para a continuación, comenzar a analizar tanto los aspectos subjetivos como objetivos del cuento:
El libro cuenta la historia de los Reyes Magos tal y como la recordaba el pequeño Mateo.
Mateo vivía en el oasis donde se reunieron los Magos de Oriente para esperar la llegada de la estrella, que debía guiarles durante la última etapa de su viaje.
Los tres reyes permanecieron siete días en aquel oasis y, para distraer la espera, cada uno contó su historia.
Nunca olvidó aquellas historias, ni la ilusión al recibir sus primeros juguetes. Por este motivo, no paró de contar, a cuantos pasaban por el oasis, todo lo que había visto y oído durante aquellos siete días del “Año de la Estrella”.


Ficha del libro
Nombre:
Mateo y los Reyes Magos
Autor
Fernando Alonso
Autor ilustraciones:
Alberto Urdiales
Editorial:
Santillana S.A.
Año de publicación:
1995


Nunca me gustó leer los libros que me mandaban en el colegio, me aburrían, me agobiaban porque los debía leer con un tiempo estipulado y porque sabía perfectamente que, tras esa lectura, habría el temido examen, en el que se me interrogaría sobre cada mínimo detalle que aparecía en el libro. Más que leerlo memorizaba cada fecha, cada edad, cada nombre y cada detalle, para poder superar el examen. Durante muchos años he pensado que la lectura no era algo bonito, consideraba que era algo que no estaba hecho para mi, sin embargo, durante mi adolescencia averigüé que había libros que me divertían, y yo sola, descubrí el gusto por la lectura.
Un niño no puede disfrutar leyendo siendo obligado y presionado de la forma que continuamente en la escuela se hace. Cada libro es mágico y el profesor debe animar a sus alumnos a disfrutar con su lectura, nunca imponer y obligar; siempre sugerir.

El libro que he escogido jamás podría ser impuesto a un alumno. Es un libro para descubrir y un libro que el maestro debe recomendar, facilitar y animar a su lectura, en vísperas de Navidad. Su tema es: Los “Reyes Magos”, por lo que hacer esta lectura en abril, junio, marzo, etc., no tiene ningún sentido, ya que perdería su magia.  Además, es un libro que probablemente tampoco tenga sentido que lo lea un niño cuya familia no celebre la Navidad o no sea cristiana, o simplemente no crea en los “Reyes Magos”.

A pesar de conocer que los gustos cambian casi de forma fugaz, hay determinados temas que generación tras generación perduran. Un claro ejemplo de esto es la Navidad y Los Reyes Magos. Esto no cambia, los niños sienten esa sensación indescriptible de emoción, cuando se aproximan la noche del 5 de enero. Los niños de ahora y los niños de hace cincuenta años.

Un aspecto básico a la hora de seleccionar un libro son “los gustos del niños”. Esta es la parte subjetiva, ya que cada alumno es diferente y siempre nos encontraremos niños que se emocionen con la lectura que les propongas y siempre habrá quienes rechacen esa lectura. Por este motivo nunca debemos imponerle una lectura, sino sugerirles varios libros, que puedan escoger según sus gustos.
Además de la parte subjetiva, todo libro consta de una parte objetiva formada por:
El título; las ilustraciones; el receptor; el emisor; la estructura interna; el tema; el espacio y tiempo (contexto), el lenguaje y vocabulario.
Centrándome en “Mateo y los Reyes Magos”, a continuación voy a analizar cada uno de los elementos objetivos de este:
Cuando cojo el libro lo primero que observo es un gran titulo dorado y llamativo que recoge el tema que va a tratar: Los Reyes Magos. Como he dicho el tema suele encantar a los niños por lo que se vuelve un cuento muy atractivo. Además destacar que tiene un gran tamaño y eso también suele ser un aspecto llamativo para el alumno.
Una vez que hemos observado la portada el siguiente paso es abrirlo y ojearlo ligeramente para ver si por dentro es tan atractivo como por fuera. ¿Y cómo juzgamos si es atractivo un libro?, pues obviamente, por el formato de la letra y sobre todo por cómo está ilustrado.
Unas buenas ilustraciones no sólo deben ser estéticamente bonitas, sino que deben recoger el contenido del libro.
Como podemos observar el libro está muy bien ilustrado y es muy atractivo de leer.
Está especialmente indicado para niños de segundo ciclo de primaria, aunque podría gustarle tanto a niños más pequeños que se fijarían más en las ilustraciones, como a niños más mayores, que realmente comprenderían más la historia del protagonista, el pequeño Mateo.
El emisor es Mateo. Un niño que vive una experiencia maravillosa con los Reyes Magos y que se comporta como tal y utiliza un lenguaje propio de un niño de su edad.
Los niños que lean este cuento se sentirán en todo momento identificados con su protagonista, ya que éste habla y piensa como un niño.
Las frases son cortas y simples y el lenguaje poético. El vocabulario empleado en la historia también es muy sencillo.
El tema que desarrolla el libro es, la magia de la Navidad y en especial de los Reyes Magos. Es un tema muy importante para los niños y que supone una de sus principales inquietudes en la mayoría de los casos.  Además de forma indirecta surge el tema de la esperanza, de la ilusión y de la fe.
La estructura del cuento es básica. Hay una narración planteada en forma de introducción, nudo y desenlace.
El contexto del libro es desconocido, ya que este cuento lo leerán niños que normalmente no han tenido la posibilidad de conocer en persona, un oasis de un desierto, en concreto el de Jaisalmer, pero que a través de las ilustraciones y sus conocimientos previos, serán capaces de imaginar cómo es el lugar donde vive su protagonista. El tiempo es indefinido.
Por último, destacar, que el libro recoge una serie de valores positivos que tiene Mateo con el que los niños se sentirán identificados y que tenderán a imitar, como lo son, la bondad, la empatía, la fe, la paciencia, la ilusión y la comprensión.
Es un libro muy apropiado para trabajar con niños de toda primaria. Con los más pequeños, se podría trabajar a través de las ilustraciones y de leer pequeños fragmentos, o simplemente, que el maestro contase el cuento en clase y los niños fuesen descubriendo poco a poco la historia. Los niños que ya tengan cierta comprensión lectora ( a partir de los 7-8 años) podrían leerlo ellos mismos. Siempre es un tema especial y muy motivador en vísperas de fechas navideñas, no siendo así en otro momento del año.
Analizar un libro me parece un trabajo que a pesar de ser complicado es fundamental para nuestra futura labor de maestros. Para saber trabajar la lectura con los niños y para que tanto ellos como nosotros disfrutemos leyendo.




Funtes consultadas:
Libro: Mateo y los Reyes Magos.
Diferentes blogs de internet.
Clase: Literatura española, literatura infantil y cultura literaria.
 
 
 

jueves, 10 de noviembre de 2011

   Versos para la ortografía. Otra forma de aprender.


Si algo he aprendido en los últimos años es que para que un niño aprenda tiene que estar motivado, tranquilo y relajado. Hay conceptos que forzosamente han de adquirir desde muy temprana edad y que en ocasiones son algo áridos. Quizá la clave es cómo les planteamos las cosas. Gloria Fuertes ha sido un extraordinario ejemplo de persona que comprende la mentalidad del niño y ha sido capaz de llevar al juego casi cualquier tema.  Cuando hablamos de ortografía a la mayoría de nosotros nos vienen a la cabeza conceptos tales como: “rollazo”, “esfuerzo”, “memorizar”, “pesadez”, “puf…” ¿Y si nos hubieran enseñado las reglas ortográficas de otra forma?, yo propongo una idea, a través de la poesía:

VERSOS PARA LA ORTOGRAFÍA
A lavar la ropa con uve,
alabar a Dios con be.
Huevo con 
hache y tomate,
apto de aptitud con pe.
Arroz se pone con leche
y sin hache, 
claro es.
Vino, con agua y con uve,
ceniza, gris y con ce,
turbante -gorro elegante-
y 
bisonte van con be,
en cambio ve de ir, con uve,
pito y Pepito con pe,
hule y hierba van con hache,
hielo con hache también;
diptongo ria con 
hongo,
y es muy difícil poner,
tiene una pe intercalada
entre la i y la te.
Diptongo rima con hongo
y es my 
difícil poner.

Cómo acertar a la hora de elegir un buen libro para nuestros alumnos...

En esta entrada me gustaría recoger de forma resumida todo lo aprendido en las últimas clases de literatura española, literatura infantil y educación literaria, que junto con la búsqueda en diferentes páginas webs y otros blogs, me han permitido aprender y tener un poco más de cultura, sobre cómo surge la literatura hecha expresamente para niños y cómo ésta ha ido evolucionando en los últimos años:
 A finales del siglo XIX, el tener un libro era cosa de familias pudientes. Imprimir un libro y más si este poseía algún tipo de ilustración tenía un coste muy elevado, por lo que los que accedían a este “lujo” eran exclusivamente las familias adineradas.

Evidentemente, si el poder comprar un libro era un lujo, las ventas de estos eran escasas, ya que familias con dinero había pocas. Un editor vio la oportunidad en la literatura infantil y se le ocurrió crear unos libros de bolsillo que salían cada semana, y cuyo coste era mucho más reducido, por lo que podían ser vendidos a la clase media. De esta forma, se crea la primera editorial de literatura infantil: Saturnino Calleja e hijos”.







En esta época la idea de literatura-didáctica seguía presente en cada libro “para niños” sin tener en cuenta cuáles eran los gustos reales del niño. El objetivo secundario de estos libros era el mero entretenimiento.
Los personajes que aparecían en cada cuento de Calleja eran planos y siempre se les definía con dos características (Feo-Malo)(Guapa-Buena).
Similar a la literatura de Saturnino Calleja fue la de Salvador Bartolozzi. Sus libros más comerciales fueron: “Pipo y Pipa” y “Pinocho y Chapete”.  Los personajes en este caso no eran definidos por dos características, como en los libros de Calleja, sino que eran héroes que hacían cosas increíbles y que los niños admiraban.


Elena Fortún en 1928 creó el primer personaje que abandona lo lineal para tener psicología. Era una niña llamada Celia. Celia iba creciendo junto a las niñas que leían sus aventuras.  Todo lo que le ocurría y todo lo que pensaba, coincidía con la etapa evolutiva y gustos correspondientes a su edad.

Estos libros los leían principalmente las niñas, pero Elena Fortún también creó una serie de libros que trataban las aventuras del hermano de Celia, que fueron más acorde con los gustos propios de los niños.






Borita Casas fue otra de las iniciadoras de la literatura infantil de calidad. En un primer momento escribió  guiones radiofónicos que tuvieron mucho éxito y que acabó convirtiendo, muchos de ellos, en libros. El más conocido fue: “Antoñita la Fantástica”. Lo mismo ocurrió con el libro más célebre de Eduardo Vázquez: “Matilde, Perico y Periquín”, que en 1955 comienza a emitirse en la cadena SER como serial, teniendo un gran impacto y éxito, y posteriormente siendo editado como libro.




En esta época surge el primer libro ilustrado a color, de la mano de la autora Emilia Cotarelo. Publicará una extensa colección bajo el nombre de “Mari Pepa”. 






Los años 70 suponen un giro total y absoluto para la literatura infantil. Surgen las primeras editoriales que cubrirán las necesidades de introducir libros en el aula, también comenzarán a nacer libros que consisten en una  serie de reivindicaciones sociales en la que el niño busca su lugar en la sociedad:  es uno más en la sociedad, con características especiales y no “un adulto pequeño”. “Oliver Button es una nena “de Tomie de Paola, publicado en 1979, será un ejemplo claro de esta nueva temática.




Si los años 70 significaron un giro absoluto y un gran progreso para la literatura infantil, los años 90 son quizás los que han supuesto un mayor cambio respecto al mercado editorial. Los libros se crean cuidadosamente para el niño, y se comienza a adaptar la obra a la edad específica del niño al que irá dedicado.

Y tras este breve recorrido por la historia de la literatura infantil, considero que es importante destacar que la literatura infantil de autor, es sólo una pequeña parte de este tipo de literatura y que a lo largo de la asignatura iremos conociendo otros ámbitos como la literatura folclórica, la poesía o el teatro.

Sin embargo, lo más importante no es aprender el recorrido que ha seguido la literatura. Estas pinceladas de historia, no son más que una forma de permitir situarnos en el tiempo y conocer cómo se ha llegado a lo que hoy conocemos por literatura infantil. Lo verdaderamente fundamental en este tema, es reconocer los rasgos que marcan y diferencian una buena literatura para niños, de una mala. Saber qué les motiva y gusta, qué es adecuado para su edad y qué no lo es. Es decir, qué criterios debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar un libro en un futuro, cuando ejerzamos de maestros, de acuerdo con la etapa evolutiva en la que se encuentre el niño, así como sus gustos.

Durante las últimas clases hemos llegado a la conclusión de que para poder acertar con la selección, debemos basarnos en un aspecto objetivo (etapa evolutiva) y un aspecto subjetivo (los gustos), que varía con asombrosa rapidez.

Basándome en el modelo que propuso Piaget, los niños van pasando por diferentes etapas en su evolución:
Su recorrido por éstas, comienza tras su nacimiento y hasta los dos años.  A esta etapa Piaget la denominó Sensorio-Motora. El niño no es más que un imitador innato que repite constantemente las acciones que percibe de los adultos y descubre el mundo que le rodea, a través de los sentidos. Es evidente que al niño a esta edad no le puede interesar la lectura, sino el propio libro, que lo comerá, chupará, romperá y tirará, es decir, todo menos leerlo, ya que busca descubrir qué son todas aquellas “cosas extrañas” que le rodean.
A partir de los 18 meses el niño comienza a entrar en una nueva etapa, que Piaget llamará: Periodo de preparación y operaciones concretas.

Dentro de esta etapa se distinguen dos grandes subetapas:

 La primera de ellas abarca desde los dieciocho meses hasta los aproximadamente siete u ocho años. El niño comienza a memorizar, es capaz de evocar objetos ausentes, le empieza a interesar dibujar  (garabateo) y lo que para nosotros es más importante, comienza a entender y producir el lenguaje. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los niños continúan siendo muy egocéntricos y que su mundo se basa en ellos y sus familiares más cercanos, por lo que leerles cuentos sobre los valores de la amistad, travesuras y aventuras de grupos de amigos, no tiene para ellos ningún sentido.

Concretando un poco más sobre las edades, podríamos decir que los tres años es la edad de las continuas preguntas (¿por qué?). Por lo que bajo mi punto de vista, es el momento de, a través de la narración de cuentos, descubrirles el mundo en el que viven.

A los cuatro / cinco años, el niño confunde continuamente fantasía con realidad y por tanto en esta etapa lo que más le gustará será que los cuentos que se trabajen con ellos contengan historias llenas de fantasía, les hablen de mundos diferentes, maravillosos, etc.
A partir de los seis años comienzan a comprender rasgos de la personalidad, conceptos sociales, manejan la mentira, la ironía. Se trata, por tanto, de un momento idóneo para introducir libros que contengan moralejas y que les enseñen a comportarse ante diferentes situaciones.

El segundo subperíodo o subetapa comienza aproximadamente a los siete u ocho años. Con estas edades el egocentrismo deja paso a una descentralización cada vez mayor que implicará que el niño se despegue poco a poco de la familia y busque el cariño, admiración y valoración social.  La fantasía deja paso a la realidad. Es por tanto una etapa en la que, de forma general, el niño se verá atraído por libros que hablen de amistad, que plasmen situaciones con las que ellos se sientan identificados y donde el protagonista sea un niño con rasgos comunes a él/ella.

Teniendo en cuenta los momentos evolutivos del niño, podríamos realizar una preselección que probablemente sería acertada desde el punto de vista educativo pero que posiblemente en numerosas ocasiones sería rechazado por el niño por no estar en su “onda”. Es por tanto necesario buscar cuáles son los gustos actuales de los niños, cuál es la moda que siguen y qué les interesa más.  He llegado a la conclusión de que dentro de los gustos, existen unos patrones que parecen permanecer o por lo menos no variar tanto y otros, que son fruto del marketing y tendencias del momento. Debemos tener en cuenta ambos.

Por último, algo que es fundamental tener presente  a la hora de seleccionar un libro son los aspectos tanto formales como editoriales. El lenguaje es muy importante a la hora de escogerlo. Este debe estar estructurado de forma sencilla (frases cortas, vocabulario adecuado a la edad del niño) y deberá ser similar al que ellos emplean.  A un niño no se le puede mandar leer un libro con frases largas, sin apenas ilustraciones, con letra demasiado pequeña puesto que probablemente su nivel de motivación sería muy bajo y no querría leerlo. Tanto un niño como un adulto, lo primero que juzga es el nivel estético y visual, es decir, si le entra o no por los ojos. Esto no es ninguna tontería y debemos de tenerlo muy en cuenta a la hora de seleccionar un libro.

Para acertar con la elección de una lectura para nuestros alumnos, además de todo lo nombrado con anterioridad, será necesario que nos fijemos con detalle en aspectos como el tipo de personaje, el espacio y el tiempo en el que se desarrolla la acción, los valores que recoge el libro y su estructura.

Los personajes deben ser cercanos, sencillos, con características psicológicas similares a las que puede tener el receptor; en definitiva, personajes con los que el niño se pueda sentir identificado.  Cuando digo espacio y tiempo, me refiero al contexto en el que está escrito. Este debe ser, o bien familiar para el niño o indefinido (En un lugar muy lejano…), muy característico de los libros de fantasía y ficción. Siempre la literatura infantil a través de los personajes introduce valores que ayudan al niño a comprender por qué se deben comportar de una determinada forma u otra.  Por último, respecto a la estructura, concretar que ésta ha de ser clara para que el niño sea capaz de entender el libro en su totalidad.

Para terminar de contestar a las preguntas sobre literatura infantil que han surgido en clase, vamos a responder a continuación a la cuestión planteada, de si los géneros literarios infantiles, poseen las mismas características que los de los adultos.
Tanto el teatro, la prosa como la poesía infantil comparten características con la adulta, sin embargo, encontramos determinados rasgos que la hacen diferente. 

Esta diferenciación que vamos a plantear a continuación, en la práctica nos va a servir para saber seleccionar adecuadamente una obra de teatro para niños, una poesía para niños o un libro para niños; o por el contrario, debemos tener en cuenta que la poesía, la obra teatral o el libro de adultos, ha de ser adaptado, para que los niños disfruten trabajando con ellos.

Diferenciación de géneros literarios infantiles y géneros literarios adultos:

El teatro siempre tiene un parte literaria (el texto) y otra parte no literaria (la representación o interpretación). Tanto en la parte literaria como en la no literaria, hay alteraciones. Se introduce en mayor medida la exageración y la apelación, ya que el público infantil se suele distraer con facilidad y para mantener su atención, continuamente, se debe hacer uso de estos recursos. El vocabulario es más simple, las estructuras lingüísticas sencillas con frases cortas. Otra variante del teatro infantil es el tipo de personaje. Estos deben representar personalidades muy marcadas, deben diferenciarse muy bien unos de otros y el número suele ser reducido con el fin de que los niños no se líen y puedan comprender la obra. Los intérpretes deber hacer uso de la exageración, de los gestos y apelar para que haya una mayor comprensión por parte del niño.

La prosa, como hemos ido viendo, ha sufrido grandes variaciones a lo largo de la historia. En la actualidad la característica principal de la prosa infantil es que el protagonista suele ser un niño que nunca es plano. Se trata de un héroe cotidiano, cercano y sencillo con el que los niños se sienten identificados y aspiran a parecerse. Se juega mucho con la introducción de “niños buenos” y “niños malos”. La historia del “niño bueno” siempre es buena, exitosa, sorprendente e ideal; ocurriendo lo contrario con el “niño malo”.  La forma en la que se escribe, al igual que ocurre en el resto de géneros, es más sencilla, posee un vocabulario simple y estructuras que simplifican la lectura y la hacen asequible al niño.

La poesía infantil da un cambio radical a partir de los años setenta con la fabulosa poetisa Gloria Fuertes. Previamente, los temas usualmente empleados eran los animales, situaciones cotidianas, aprendizaje sobre la vida, los valores, etc.  y la forma era similar a la poesía adulta pero simplificada y adaptada al niño. Sin embargo, Gloria Fuertes hará una poesía que al niño le gustará, pues observando qué es lo que les gustaba, creó una poesía diferente, basada en la magia, la fantasía y los juegos. Las rimas eran muy sencillas y breves e  introduce juegos de palabras y fonéticos.

Todos estos aspectos desarrollados en esta entrada son una herramienta fundamental de cara a nuestra futura labor de maestro, para ser competentes en la selección de obras adecuadas a los niños según su edad y los gustos que en ese momento tengan Todo ello, nos ayudará, además, a hacer la literatura muy atractiva para el niño y que la lectura y el trabajo con los libros se disfrute y convierta en una labor agradable, divertida y amena tanto para ellos como para nosotros, porque realmente merece la pena.

Fuentes consultadas

Otras fuentes consultadas:
Lectura de diferentes blogs de profesores y antiguos alumnos.
Cuadros colgados en Luvit.