lunes, 2 de enero de 2012

LITERATURA FOLCLÓRICA:


Qué sería de nuestra vida sin la historia. Nada ¿verdad?. Sería algo vacío, algo que no comprenderíamos, lleno de preguntas sin respuestas y de inquietudes.
Lo mismo ocurre con la literatura. Imaginad por un momento recibir el seis de enero del año dos mil doce, un libro como regalo de los “Reyes Magos”. Un libro especial, ya que es el primer libro que tienes en tu vida, el primer contacto con la literatura. ¿Que por qué es el primer contacto? Claro, porque no hay historia. Qué vacios estaríamos sin todos aquellos cuentos que nos leían nuestros padres, nuestros profesores, nuestros abuelos. ¿Os dais cuenta de lo importante que es la historia?. La historia nos llena de recuerdos, experiencias y conocimiento. ¡Cuánto hemos aprendido con la literatura tradicional!
Si nos paramos a pensar en esa literatura, la mayor parte de los cuentos que nos contaron de pequeños, tienen que ver con la literatura denominada folclórica (caperucita roja, la bella durmiente…), una literatura llena de enseñanzas y que todos sentimos muy nuestra por formar parte de nuestra infancia.

Y, ¿qué es la literatura folclórica?
La literatura folclórica es aquella que carece de autor. Se transmite de forma oral y es el resultado de saberes populares, historietas, vivencias y experiencias que van siendo modificadas por diferentes individuos a lo largo de la historia. No son, por tanto, literatura infantil y tampoco machista, ya que son el reflejo de épocas pasadas. Si analizamos esta literatura podemos comprobar, que en su gran mayoría sus protagonistas son mujeres con las ideas claras, avanzadas a su época y que toman importantes decisiones. Posteriormente se han hecho adaptaciones de esta literatura para niños que son las que la mayoría de nosotros conocemos por lo que tendemos a introducirla en el “cajón” de literatura infantil.

Importante es que hagamos distinción entre literatura folclórico y cuento folclórico. Evidentemente no es lo mismo por lo que no podemos confundir ambos términos.
Los cuentos folclóricos simplemente se refirieren a narraciones en prosa producto de adaptaciones. Probablemente el que normalmente la literatura folclórica la encontremos en prosa se debe a la difícil adaptación que tiene el verso, no obstante existe por lo que no podemos olvidar mencionar que: la literatura folclórica abarca los tres géneros literarios: poesía, prosa y teatro.

La poesía folclórica se fundamenta en lo absurdo. En esta época el pueblo no recitaba poesía, como mucho lo hacían los nobles.
La poesía folclórica esta siempre unida a la música y al juego.
También había manifestaciones religiosas en poesía. Algo muy común eran también las coplas para acompañar distintos momentos del año y de la vida de las personas, la poesía de carácter amoroso dedicada a los adultos y las oraciones, normalmente de carácter pagano.

Destaca Pedro Cerrillo que realizó una comparación entre poesía folclórica y tradicional.  Además estableció una división dentro de la poesía folclórica infantil en función de la utilidad de la misma y del momento en el que ésta se utilizaba. Su clasificación es la siguiente:

*     Rimas de ingenio: son las que no tienen música, como mucho son retahílas (melodía compuesta por dos, tres o cuatro notas que se repiten continuamente) y se recitan. Ejemplo: una dola, tela catola…
Además hay sorteos (pito, pito gorgorito…), disparates, prendas (Antón, Antón, Antón pirulero…pagara una prenda), burlas, adivinanzas, trabalenguas…

*     Juegos y rimas de movimiento y acción: están acompañadas de movimientos: nanas, cosquillas, movilidad-inmovilidad, andar, saltar, lanzar objetos…

*     Danzas de corro: palmas, pasillo, imitar, mimos e imitaciones.

Estos textos tienen multitud de variantes.


Los villancicos, los refranes, los conjuros y las canciones que se cantaban cada estación y momento clave de la vida de las personas, también son consideradas poesía folclórica infantil por Pedro Cerrillo.

Realmente, Pedro Cerrillo es un profesor que está enamorado de este tema y está empeñado en que todas estas canciones no se pierdan. Cree que los profesores deben convertirse en guardianes de estas manifestaciones. 

Conocidos los principales rasgos de la poesía folclórica, llega el momento de centrarnos en el teatro. Como tal, no existe un teatro folclórico pero sí existen representaciones dramáticas de los cuentos. Los textos dramático escritos no existen. Son exclusivamente orales (pasan de boca en boca).

En el teatro folclórico se trasmite la historia.  Los actores la representan a su manera.

La temática que sigue este teatro es: representaciones religiosas, representaciones profanas (erótico/festivo y festivo) y representaciones de la lengua, que se hizo hasta aproximadamente la postguerra. Gente popular iba por los pueblos haciendo representaciones teatrales con pequeños argumentos, canciones. Ellos se sacaban un poco de dinero y el pueblo se entretenía mucho viéndoles.

El teatro folclórico en España está muy relacionado con la religión (en muchos pueblos todavía se representa la “Pasión de Cristo”, tiene un fuerte contenido cultural.

También había un pequeño espacio para los más pequeños, tenían un pequeño repertorio con unas obras muy pequeñitas que las llamaban “Los títeres de Cachiporra”. Son marionetas de mano que generalmente tenían el mismo argumento.

Por lo general eran así: el protagonista quiere mucho a alguien o a algo. El malo se lleva eso que tanto quiere el protagonista… ¿Por dónde se ha ido el malo?

Esta es la única manifestación de teatro folclórico infantil que podemos encontrar.


Respecto a  la prosa folclórica, abarca las características mencionadas anteriormente. Destacan una serie de folcloristas que debemos conocer.

El primer folclorista fue Vladimir Propp. Fue un erudito ruso, dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos, para identificar sus elementos narrativos irreducibles más simples.


La clasificación que propuso Propp no fue, ni es la única. Destacan más folcloristas como Gianni Rodari o Sara Cone. Sin embargo, merece especial mención la clasificación que propuso Propp, ya que fue la primera clasificación que se hizo de este tipo de cuentos, y lo elaboró a partir de la recogida de muchísimas muestras, muchísimos cuentos por toda Rusia, tantos que no puedo trabajar con todos ellos.

Para su trabajo dividió todos los cuentos que tenía en cuatro grupos: mitos, cuentos de animales, de formula y de hadas o maravillosos.

*  Los mitos: Son historias de origen religioso, cuyas religiones han desaparecido (mitología germánica, los vikingos). Era para explicar a la gente del pueblo con cuentecitos, los fenómenos naturales, sociales o psicológicos utilizando dioses y héroes como personajes.
    Un ejemplo de mito es la historia de Cupido y Psique, los personajes son dioses           como Venus (diosa del amor y la belleza), Ceres (diosa de la fertilidad), Cupido (dios del amor)…

*  Los cuentos de animales: Todos sus personajes tienen que ser animales para que sean cuentos de animales, un cuento es por ejemplo “Los siete cabritillos”. Propp añade dos bloques que la critica los ha subdividido. Propp los divide de esta manera:

 - Los cuentos de animales propiamente dichos: con las siguientes características:

·         Los animales representan a personas. Son cuentos animistas.
·         No tienen moraleja: tiene que ser parte del cuento, tiene que aparecer en la historia.
·         Tienen enseñanzas, una o varias pero no en forma de moraleja.

 -Fábulas: los animales representan vicios y virtudes de las personas, arquetipos humanos. Un ejemplo de un cuento así es “La cigarra y la hormiga”.

Siempre tienen moraleja, son historias moralizantes, para que la gente se dé cuenta de lo malo de los vicios.
El primer fabulista fue Esopo, dice que fue un mero recopilador de fábulas “Fabulas de Esopo”. El no es autor, solo recopilador.


En España las más antiguas son las de “El Conde De Lucanor” de Don Juan Manuel.

*     Los cuentos de fórmula: Son aquellos en los que todo el cuento o bien parte de él hay que aprendérsela de memoria, porque si no te lo aprendes no es igual de divertido. Un ejemplo del que ya hemos hablado con anterioridad son los “cuentos mínimos”. Son cuentos para vacilar y reírse con los niños. Como por ejemplo el de los dedos de la mano, la hormiga…
Y hay otros que hay que aprenderse la formula. Ejemplo: Ratita, ratita linda quieres casarte conmigo…“siempre se repite la misma frase.

*     Cuentos de hadas o maravillosos: No son solo cuentos de hadas bellas, puede ser cualquier personaje del mundo mágico (ogros, duendes, troles…)
Un ejemplo de cuento maravilloso es “Caperucita roja” el lobo habla, por ello es un cuento maravilloso, “El gato con botas” todos son humanos y el es una gato que habla, también es maravilloso.


Hay que saber que la morfología de Propp se ha utilizado siempre en todos los cuentos, no solo en los rusos. Y muchos otros investigadores aplicaban su misma estructura en todo el mundo.

Sara Cone Bryant hizo un clasificación centrada en las edades: de 3 a 5 años; de 5 a 7; y de 7 a 12.

Como hemos señalado con anterioridad, las adaptaciones y la modificación son parte fundamental de este tipo de literatura, por lo que es necesario conocer a los principales recopiladores de cuentos folclóricos.

Charles Perrault fue un gran recopilador del siglo XVIII, que no sólo recopiló las historias, sino que las adaptó para convertirlas en historias moralizantes, sin ser el autor de estas.





Otros grandes recopiladores fueron: Jean-Marie Leprince de Beaumont, Armand Berquin y Hohn Newberry.

Centrándonos en España podemos hablar de Iriarte y Samaniego, dos grandes fabulistas. Iriarte escribió fábulas literarias y Samaniego fábulas moralizantes; ninguna de ellas iba dirigida al público infantil sino al adulto.

En los últimos años del Siglo XVIII, nacen en Alemania dos autores fundamentales: los hermanos Grimm. Estos desarrollarían su obra durante el Siglo XIX.

Jocob y Wilhelm Grimm, fueron recopiladores de historias alemanas, pero más tarde se convirtieron en adaptadores de esas historias para que fueran destinadas a niños.


Probablemente de todos los autores mencionados son los más conocidos porque la mayoría de los cuentos que ellos adaptaron han llegado a la actualidad. ( La Cenicienta, Hänsel y Gretel, La Bella Durmiente, El Gato con Botas,  Pulgarcito…).

Otro recopilador y adaptador de esta época es Hans Christian Andersen. Fue considerado el autor más importante de este siglo, en cuanto a literatura folclórica se refiere.

Tuvo un gran reconocimiento en vida. Además de realizar fabulosas creaciones, se dedicó a recopilar historias folclóricas que adaptaba al público infantil. Los personajes de sus adaptaciones tienen una característica común: todos ellos tienen un defecto que les provoca inseguridad y tristeza y que les impide ser como el resto. Algunas de sus obras más importantes son: “El Patito Feo”, “El Soldadito de Plomo” y “La Sirenita”.


En España en este mismo siglo destacan: Fernán Caballero, el padre Coloma con su recopilación de libros moralizantes y la editorial Calleja, entre otros. Los textos de autor y la literatura folclórica tienen su nexo de unión en este punto.

Tras conocer un poco más profundamente la literatura folclórica me surge una pregunta: ¿Cómo hacer una buena adaptación de literatura folclórica?

En primer lugar, es fundamental seleccionar una versión fiable y de calidad. Siempre debemos respetar unos “momentos clave” que no podemos modificar. A estos “momentos” se los denomina “viaje iniciático”. ¿Y esto qué es? Pues, ni más ni menos, que una estructura en la cual el protagonista siempre parte del hogar, que representa la protección del niño y en un determinado momento decide abandonarlo; este momento suele coincidir con la adolescencia. Siempre pasa una serie de pruebas, y su superación supondrá avanzar hacia la madurez; hasta llegar a la edad adulta, representada de forma simbólica mediante la boda.
Si se modifica el “viaje iniciático” ya no se trataría de una adaptación sino de un cuento nuevo.


Una vez seleccionada la adaptación, el siguiente paso será decidir ¿cómo contamos los cuentos a nuestros alumnos?

El primer punto fundamental será que conozcamos a la perfección el cuento. ¡No se puede contar bien un cuento sin conocerlo!. El emisor debe mostrarse natural, como si los acontecimientos le estuviesen ocurriendo a él/ ella, y acompañar la narración con gestos, miradas, silencios, exclamaciones que consigan captar la atención del receptor.

El siguiente punto fundamental será plantearnos cómo vamos a contar el cuento. Si los niños van a participar en la historia, o simplemente van escuchar; si van a jugar con el cuento descubriendo partes; si vamos a contarlo en varias partes dejando “intrigas”, etc.


Por último y no por ello menos importante, será fundamental seleccionar un ambiente apropiado. Una iluminación apropiada; música de fondo que acompañe la narración; incorporación de elementos que introduzcan al niño dentro de la historia, que les permita relajarse, imaginar y pasar un buen rato sin perder la atención en ningún momento.

Para cerrar el tema, he de contestar a la última pregunta que surge en mi cabeza: ¿qué tenían estos cuentos para poder ser utilizados para los más pequeños?
En primer lugar, permiten que se puedan adaptar pues no tiene autor. Los personajes son planos y sencillos (guapa y buena; mala y fea). Las historias aparentemente eran muy sencillas y por otro lado, hay que tener en cuenta que a mitad del siglo XX una de las dos grandes factorías de cine en América era Disney.

Disney se intereso por los cuentos folclóricos universales y realizo algunos cortometrajes, el más famoso fue “Los tres cerditos”, y en 1945 saco su primer largometraje sobre un cuento folclórico “Blancanieves”.

Blancanieves estaba inspirada en la versión de los hermanos Grimm, era una adaptación. Fue una gran película por dos motivos principales:

*      El tiempo que dura la película (como mucho duraban una hora)
*      Y otro motivo es que Disney ya apuntaba maneras. Quería atraer a gente de todas las edades y por eso cambiaron y modificaron cosas de los hermanos Grimm.
 

Después de la primera película y antes de que muriese Walt Disney, se adaptaron otros dos nuevos cuentos folclóricos “La cenicienta” y “La bella durmiente”. También sacaron libros como “Alicia en el país de las maravillas”, “Peter pan”, ”El libro de la selva” y “Dumbo”. Eran libros, no cuentos folclóricos, eran textos de autor.
También hicieron guiones cinematográficos cono “La dama y el vagabundo”.


Disney se preocupo por los cuentos folclóricos, pero no todos. Hay muchos más cuentos de autor que de folclore.

Después de su muerte se hicieron muchísimas más como “Aladin”, “La Bella y la bestia” “La sirenita” que también son folclóricos.

Y, ¿por qué hago una especial mención a Walt Disney? Pues evidentemente porque para mí y la mayoría de personas de mi generación supone la forma de trasmisión de cuentos folclóricos, eso sí, adaptados, durante la infancia.

Conocida la teoría… ¡sólo nos falta poderla llevar a la práctica!

Fuentes consultadas:

Apuntes de clase
Blogs de literatura





















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